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Imagínate que estás en un estadio de fútbol viendo el partido final de una gran liga, partido en el que juega tu equipo favorito y, de pronto, en el momento de cobrar un penalti, el estadio se queda completamente a oscuras.

Los estadios de fútbol –y de cualquier deporte- necesitan muchas condiciones para poder funcionar de manera correcta. Entre ellas está la presencia de un grupo electrógeno que garantice la regeneración de electricidad en caso de que el flujo de esta falle ante cualquier imprevisto. Para obtener información grupos electrógenos pinche en este enlace.

Los estadios pueden influir de manera considerable en la economía de un país al acoger diferentes tipos de eventos deportivos. Claro, que ello depende la capacidad con que cuenten, o sea, de cuántas personas pueden permitirse. Es por ello que estos recintos deben estar en óptimas condiciones.

 

Varios son los tipos de grupos electrógenos que existen, y cada encargado de estadio debe comprar el que mejor se adecue a las condiciones del recinto. No obstante, se recomienda que sean grupos de grandes potencias, capaces de alimentar el sistema de sonido y alumbrado del estadio, que en el caso de los grandes estadios, ambos sistemas necesitan de energía con calidad y estable.

Algunas de las partes de los grupos electrógenos son las siguientes:

Motor: Representa la fuente de energía mecánica para que el alternador gire y genere electricidad. Los hay de gasolina y de diésel. Estos últimos son más populares porque son más ahorradores, así como por sus prestaciones mecánicas, ecológicas y económicas.

Sistema eléctrico del motor: Este sistema es de 12 V o 24 V, negativo a masa. Este incluye un motor de arranque eléctrico, una o varias baterías, y los sensores y dispositivos de alarmas de los que disponga el motor. Generalmente, un motor cuenta con un manocontacto de presión de aceite, un termocontacto de temperatura y un contacto en el alternador de carga del motor cuya función es detectar un fallo de carga en la batería.

Sistema de refrigeración: Este puede funcionar ser por medio de agua, aceite o aire. Este último consiste en un ventilador de gran capacidad que hace pasar aire frío a lo largo del motor con el fin de enfriarlo y que no se caliente, lo que pudiera causar grandes daños. El sistema de refrigeración por agua o aceite consta de un radiador y un ventilador interior para refrescar sus propios componentes.

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